Diego Poyet, ex jugador que alguna vez capitaneó las selecciones juveniles de Inglaterra y participó en la Sub-20 uruguaya en el Mundial de 2015, ha experimentado un cambio impresionante desde su retiro a los 24 años. Su viaje está marcado por una transformación significativa tanto física como mental, al pasar de ser un mediocampista a convertirse en un apasionado del gimnasio.
La historia de Poyet comenzó con su carrera temprana en Inglaterra, donde formó parte del conjunto juvenil de West Ham United antes de representar a Uruguay en el Mundial de 2015. Sin embargo, después de enfrentar problemas de salud y desafíos profesionales, Poyet se encontraba luchando mentalmente. Contó: 'Empecé a sentirme mal no solo durante la práctica sino también en casa. No estaba depresivo, pero pasaba por un mal momento'.
Buscando una salida para sus emociones, Poyet comenzó a visitar el gimnasio regularmente. Al principio, era solo para pasar el tiempo y mantenerse ocupado, pero pronto descubrió que disfrutaba de los entrenamientos. 'Comencé a ir al gimnasio todos los días por la tarde cuando estaba solo', explicó. 'No me di cuenta cuánto lo disfrutaba hasta que se convirtió en una parte más grande de mi vida'.
Este nuevo pasión llevó a Poyet a estudiar nutrición y fitness, eventualmente convirtiéndose en asistente técnico bajo su padre Gustavo, quien también es un ex jugador profesional.
Gustavo Poyet compartió sus perspectivas sobre la transformación de su hijo. 'Se dedica completamente a todo lo que hace', dijo Gustavo. 'Por ejemplo, cuando salíamos a cenar, todos tenían una cerveza o un vaso de vino; era imposible para él. Nunca bebe alcohol'.
Los cambios físicos son evidentes en el cuerpo de Poyet, que ha evolucionado desde el del mediocampista esbelto a un robusto bodybuilder. Su cuenta de Instagram muestra videos de intensos ejercicios de peso y rutinas de entrenamiento de fuerza extremas. 'El cambio no fue súbito sino el resultado de una disciplina estricta basada en tres pilares: eliminar el cardio intenso, adoptar una dieta hipercalórica y enfocarse en el entrenamiento de fuerza', explicó Poyet.
Actualmente, Diego Poyet trabaja como asistente técnico bajo su padre Gustavo en la Universidad Católica de Chile. Su viaje sirve como testimonio del poder de la disciplina y la dedicación, incluso fuera del ámbito del fútbol profesional.
